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JULIO CAMPOS ÁVILA
Chile

Sobre el autor

 

 

ENSUEÑO

En el aire de cristal, te recuerdo.
¿Cómo tanto pudo ser un vacío?
¿Cómo logró gestarse esta nada?

Pues cuando vengan los jardines
Y los bosques se llenen de voces,
Se abrirán las ventanas y puertas,

Con sueños prendidos en el viento

Y canciones de trigo su esperanza.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LIBRO

Yo voy a escribir sobre ti, en mi libro.
Sí, estrella o manantial impredecible,
Pliegue de un tiempo que no hostiga.

En cada hoja encontrarás, insensible,
La luz que despierta a la madrugada,
Como esfera de cristal del día fugaz.

Igual a esa última voz que indicamos,

Cuando el sol singular se diseminaba.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ATARDECER

Algún día llegaré hasta tu puerta
Con una visible petición de miedo
Y mientras tu entorno sea la tarde,

Se abrirán las puertas del silencio,
Encontrarás una réplica parecida
Al derrumbe de la sombra callada.

Semejante a los fuegos que portas,

Inmediato al refugio de tu nombre.

 

 

 

 

 

 

 
VIDA
1
Siempre, volveremos todos al inicio
Cuando pasemos la frontera del aire
Y la luz se comparta con la aurora,
Con la nueva distancia del silencio,
Con la manera de crear un nombre,
Con la estrella tomada de la noche,
Porque hicimos una vida de asombro
Y retamos así a todas las tormentas.
 

 

 

 

 

 

 

 

 

ORILLA

En la lejana ribera de mi sueño,
Forjo
una orilla que te encuentre,
Una tierra que te ofrezca su centro,

Un color de memorias extraviadas,
Girando como un tornado resuelto,
Por la viva extensión de tu nombre,

Sin encontrar el consuelo de tu risa,

O la puerta a tu delicado regocijo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

HISTORIA

Era así que se contaba esta historia:
Ellos florecieron entre largos pétalos,
Hubo un día de mariposas galácticas,
Y una noche pasmosa de luciérnagas.
Habían vencido, notaban, a la muerte.
Se amaban transversales a los sollozos.
Algo primordial obtendríamos con ellos,
Cuando todos acertáramos sus signos.
 

 

 

 

 

 

 

 

 

HUMO
      
Humo, era por entonces, mi nombre,
Disfrutaba construir
su largo silencio,
Sin más huellas que un nombre curvo,

Esfera de cristal en la noche invadida,
Campana de bronce entre la angustia,
Vecino al reflejo de tu aroma de fuego.

De esa manera evadí la noche acosada,

Fue de este milagro que obtuve la vida.

 

 

(Abril, 2009)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Extracto del poemario de indrisos Paradojas. 2008.

 


SUEÑO

Es  muy temblorosa
la sombra que mira
desde este alto muro.

Ella emerge de la tierra,
de un sueño profundo,
por eso es tan húmeda.

Y canta en las trizaduras.

Sin saber ninguna palabra.

 

 

 

 

 

 

 

 

 


ENTORNO

El viento remueve hojas
conmoviendo sus tallos
y enciende el sol oculto.

La luz brilla en tus ojos
y dobla sus campanas,
acompañando a tu risa.

Por eso, tú, permaneces.

Eres ternura del silencio.                                                                                                                                                                                                                                                          

 

 

 

 

 

 

 

 


AROMOS

Es un Invasor  quieto
el aromo combatiente.
Lo sé por sus destellos.

Entre soles de hierbas,
se convierte en un árbol
que esparce esperanzas.

Todas dejan sus fulgores.

Como planetas luminosos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 


SONRISA

La sonrisa que recuerdo
nació entre una tormenta,
hace muy poco, tan quieta.

Se desplegaba mi asombro
con la primavera que traía
entre sus blancas manos.

No supe nunca su nombre.

Tampoco pude encontrarla.

 

 

 

 

 

 

 

 

 


SOMBRA

Mi sombra anda conmigo,
sin edad, aún sin memoria,
sin fragmentarse, sin luces.

Sin volver a sus meridianos,
sin hallar jamás mí nombre
entre los pueblos perdidos.

Negro habitante del sueño.

Espacio relativo a mi altura.

 

 

 

 

 

 

 

 

 


VICTORIA

Inexorable, se produce tu victoria,           
subrayo de tal modo cada batalla,
atónito por el fuego que proteges.

Por el mortal y definitivo derrumbe
que causa la altitud de tu silencio,
en la inmensidad de mi tristeza. 

Así es el fruto de tu extraña victoria.

Tal como la canción que la conquista.

 

 

 

 

 

 

 

 

 


MERIDIANO

Voy detrás de ti, sin que lo sepas,
como un pez de meridiano y luna
y las lluvias en tránsito me llevan.

Voy así encubierto por las nubes,
retenido por algas y por abismos,
como un habitante del asombro.

Tú lo sabrás cuando regreses libre,
                                              
con tu vocabulario de luciérnagas.

 

 

(Mayo, 2008)

 

 

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