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ENTREVISTA A ISIDRO ITURAT POR ROSER CAÑO VALLS. PUBLICADA EN LA REVISTA ANTAVIANA. ESPAÑA. MARZO DE 2008.

 

          1. ¿Qué libro te llevó a entrar en el mundo de la literatura?

          Ahora que lo pienso he de decir que, aunque en mi actividad literaria me ocupo sobre todo de la poesía, fue el Quijote. Durante la escuela secundaria una profesora de literatura nos invitó a leerlo, enseñándonos a entender la historia, valorar el lenguaje, describir los personajes, etc. Aquello me cautivó y me convirtió en lector de literatura.

 

          2. ¿Cuándo percibiste que te gustaba escribir?

          Fue a los dieciocho años. Estudiaba en una escuela de formación profesional para obtener el título de Técnico Administrativo. Eran unos estudios que no soportaba, pero entre la clase de contabilidad y la de matemáticas financieras (muy loables, pero que no eran para mí) entraba la de literatura, y pronto me di cuenta de que los balances me doblegaban el alma y las letras me apasionaban. Mi primer texto propiamente literario fue en prosa, un simple ejercicio de clase donde me pedían dos descripciones de un olivo, una objetiva y una subjetiva. En la subjetiva, intuitivamente, empecé a incorporar imágenes poéticas y aquello me encantó. Después me animé a seguir jugando más a aquel juego y escribí otros textos que también eran prosas poéticas; después, el primer poema; y después de una época de escribir versos y prosas, tomé la decisión de dedicar toda mi energía al verso, que era donde percibía que vibraba mejor. A partir de ahí, ya fui sintiendo que dedicarme a la escritura de aquellos renglones cortos se estaba revelando como un imperativo vital. Me alegraba enormemente hacer aquello. Y hasta hoy.

 

          3. ¿Crees que es cierto aquello que decía Picasso: “la inspiración se encuentra trabajando”?

         Sí, pero me gustaría ofrecer algunos matices. Para empezar, quisiera mencionar lo que personalmente considero el primer motor de la creación: la propia necesidad interior. Después, el trabajo intenso es indispensable, claro, pero también hemos de pensar que en el caso del escritor “trabajo” no ha de ser necesariamente tan sólo aquel momento en el que estamos con la pluma en la mano creando un nuevo texto. Es común que cuando pensamos en el escritor trabajando pensemos en la persona que está diez horas diarias delante del papel. En mi opinión, “trabajo” serían los momentos de creación incipiente, los momentos en que revisamos antiguos textos, en que leemos, en que estudiamos, en que meditamos, en que dejamos totalmente de lado las letras para permitir que la energía creativa agotada se regenere.

La acción que considero más importante para conseguir que la inspiración venga es aprender a conocer nuestra personalidad creadora individual, escuchar el corazón, la mente y la experiencia, para ir identificando qué favorece el momento creador o qué lo bloquea, qué situaciones, qué estados mentales son los más propicios para que la musa quiera venir a hacernos compañía.


          4. ¿Qué autor de la literatura clásica te ha marcado más?

          Aquí he de citar en primer lugar a Rubén Darío. No sólo por el prodigio estético que encarna su figura, sino también porque en su obra predomina poderosísimamente el Eros, en el sentido de instinto de vida (y en todos los sentidos), actitud que en la poesía escrita desde el Renacimiento hispánico hasta hoy ha ido siendo cada vez más escasa, especialmente hoy; y este instinto es lo que yo quiero rescatar para mi propia poesía.

 

          5. Di una cita literaria.

          “Las combinaciones de la métrica se han agotado, no así las de la prosa”. Gustave Flauvert (siglo XIX).